Viernes, 23 Mayo 2014 16:02

Congreso de Alabanza y Adoración La Revelación de Su Gloria

La gloria y la honra sea siempre para el Señor Jesucristo. Este fin de semana cerró con broche de oro el congreso de alabanza y adoración, “La revelación de Su gloria.” Damos Gracias a Dios por nuestro amado hermano y ministro Franklin Díaz, así como su esposa Sorema Díaz, Franklin es el Director de New Wine, del Ministerio Internacional El Rey Jesús. Damos gracias por transmitirnos y compartir con nosotros sus bendiciones.

Aprendimos acerca de las maravillas del reino del Padre Celestial; ahora sabemos que por medio de los instrumentos musicales, podemos llegar al trono de Dios. Sabemos que en un sonido, el reino de Dios es manifestado en nosotros y podemos ver Su poder en sanidad, liberación, restauración y tantas maravillas. Qué hermoso es saber que los instrumentos fueron creados por Dios y para Dios para ser tocados por los que alaban, donde los instrumentos profetizan y donde nosotros los hijos de Dios estamos tan cerca del cielo cuando adoramos en espíritu y en verdad. Saber que con un solo sonido comenzó la creación de esta tierra y todo lo que en ella habita. Que privilegio es ver escuchar y sentir los milagros que solo el poder de Dios puede hacer.


En estos tres días vimos sanar corazones, restaurar matrimonios, sanidades físicas, vimos cómo crecen los brazos, ver como una mujer fue sanada de quistes en su pecho, personas con dolores en la espina dorsal baja y artritis, fueron sanadas y podemos dar testimonio de ello, porque quien escribe, también fue sanada. Son muchos los testimonios que contar; y final del evento, pudimos experimentar y ser testigos de tanta gente llena del Espíritu Santo, siendo activados en sus dones, y escuchar a tantas personas, niños, adultos recibir el bautismo para hablar en lenguas angelicales, es impresionante. Ver el poder de Dios para sanar y echar fuera demonios es una experiencia extraordinaria que alimenta nuestra fe. Damos gracias a Dios por Su gloria manifestada en Nueva Esperanza.


Alabemos y adoremos al Señor sin reservas con un corazón dispuesto a dar lo mejor de nosotros siempre, bendiciones para todos.